Antes de cerrar la puerta, repasa una secuencia concreta que toma menos de cinco minutos: frontal con pilas cargadas, cortavientos, segunda capa térmica estacional, agua suficiente, snack salado, botiquín básico, mapa offline descargado, batería externa pequeña, silbato, identificación y aviso a contacto. Define objetivo, tiempo límite y ruta de escape, evitando improvisaciones tardías.
El sol no cae igual en mayo que en octubre. Observa orientación de la cresta, sombras proyectadas y nieve residual. Prefiere cordales con exposición oeste para bañar laderas en luz, evitando barrancos umbríos. Considera polen, barro, calor o hielo fino; ajusta distancia y desnivel a la ventana real disponible, no a tus ganas.
Reduce peso sin sacrificar criterio. Prioriza los diez esenciales en versión compacta: navegación, frontal, protección térmica y lluvia, primeros auxilios, cuchillo, fuego de emergencia, refugio mínimo, agua y tratamiento, comida densa, protección solar. Añade guantes finos, microspikes estacionales, buff y una taza plegable. Cada gramo ahorrado multiplica tranquilidad y velocidad.