Una linterna frontal liviana, una capa térmica delgada, banda reflectante y un pequeño botiquín compartido marcan una diferencia enorme cuando el viento sorprende en la cresta. Si alguien olvida algo, tener repuestos evita regresar y protege al grupo sin sumar incomodidad.
Dos botellas reutilizables medianas equilibran peso y acceso rápido. Añadir una pizca de sal o pastillas de electrolitos previene calambres en tramos empinados. Recomendamos compartir cápsulas purificadoras de emergencia; a veces los atardeceres invitan a quedarse, y un poco extra brinda tranquilidad.